ANSIEDAD EN SEPTIEMBRE ¿POR QUÉ VUELVE CUANDO TERMINA EL VERANO?
Septiembre tiene algo de “vuelta a la realidad”.
Durante unas semanas hemos cambiado horarios, hemos dormido un poco más, hemos desconectado del trabajo, hemos disfrutado de días más largos y quizá hemos vivido con menos obligaciones. Pero llega septiembre y, casi de repente, vuelven los despertadores, los colegios, las reuniones, los correos pendientes, las agendas llenas, los horarios imposibles y esa sensación de que tenemos que volver a estar “a todo”.
Y entonces aparece una vieja conocida: la ansiedad.
Puede que hayas pensado:
- “Estaba fenomenal durante las vacaciones y ahora vuelvo a sentir nervios»
- “No ha pasado nada especialmente grave, pero tengo el cuerpo acelerado.”
- “Tengo mil cosas en la cabeza y no consigo parar.”
Si te ocurre, no significa necesariamente que haya algo mal en ti. La ansiedad forma parte de la respuesta humana ante situaciones que percibimos como exigentes, inciertas o amenazantes. El problema aparece cuando esa respuesta se vuelve demasiado intensa, frecuente o difícil de controlar y empieza a interferir en nuestra vida cotidiana.
¿POR QUÉ SEPTIEMBRE VUELVE A DESPERTAR LA ANSIEDAD?
La vuelta de vacaciones supone una acumulación de pequeños cambios: Volvemos al trabajo, los niños vuelven al colegio, recuperamos horarios, aparecen nuevas responsabilidades. Hay que organizar actividades, compras, reuniones, extraescolares, desplazamientos…
Y, además, muchas veces intentamos recuperar en pocos días todo lo que dejamos aparcado durante el verano.
La mente puede interpretar esta acumulación como una larga lista de asuntos pendientes.
Y cuando la cabeza empieza a adelantarse constantemente a lo que podría ocurrir, aparece uno de los motores habituales de la ansiedad: la anticipación.
- ¿Qué pasará?
- ¿Llegaré a todo?
- ¿Y si no puedo?
- ¿Y si algo sale mal?
- ¿Y si no soy capaz de organizarme?
La ansiedad tiene mucho que ver con ese intento de nuestro cerebro de prepararnos para un posible peligro futuro. El cuerpo se activa para responder ante la amenaza percibida: aumenta la tensión muscular, la respiración puede acelerarse y el corazón puede latir más deprisa.
El problema es que nuestro organismo puede reaccionar ante una amenaza real… pero también ante una preocupación que todavía no ha ocurrido.
ANSIEDAD: CUANDO CUERPO Y MENTE HABLAN EL MISMO IDIOMA
Una de las cosas que más desconciertan de la ansiedad es que no está solamente “en nuestra cabeza”.
La ansiedad puede manifestarse a través de pensamientos, emociones, conductas y sensaciones físicas. Entre las manifestaciones que pueden aparecer encontramos preocupación persistente, inseguridad, anticipación negativa, dificultad para concentrarse o tomar decisiones, inquietud, evitación y diferentes síntomas físicos como palpitaciones, tensión, temblores, sudoración, sensación de falta de aire, molestias gastrointestinales o dolor de cabeza.
Por eso puede suceder algo aparentemente extraño: “Sé que no debería tener tanta preocupación, pero mi cuerpo no se relaja.”
Y es que ¡cuerpo y mente están conectados!
Un pensamiento puede generar una reacción física. Esa reacción física puede asustarnos. Y ese miedo puede generar todavía más pensamientos.
Se crea así un círculo 👉 pensamiento → activación física → preocupación → más activación → más preocupación.
Comprender este mecanismo ya es un primer paso para empezar a romperlo.
¿CÓMO SABER SI LO QUE SIENTO PUEDE SER ANSIEDAD?
No toda preocupación significa que tengamos un trastorno de ansiedad.
Sentirse nervioso ante una situación nueva, estar más preocupado durante una época de mucho trabajo o experimentar cierta tensión al volver a la rutina puede formar parte de una respuesta normal de adaptación.
La cuestión importante es preguntarnos qué impacto está teniendo esa ansiedad en nuestra vida.
Por ejemplo:
- ¿Te cuesta desconectar incluso cuando no tienes nada urgente que hacer?
- ¿Das vueltas constantemente a los mismos pensamientos?
- ¿Te anticipas continuamente a que algo salga mal?
- ¿Estás más irritable o con más nervios de lo habitual?
- ¿Te cuesta dormir o descansar?
- ¿Notas tensión, palpitaciones o molestias físicas relacionadas con momentos de preocupación?
- ¿Estás evitando situaciones porque te generan ansiedad?
- ¿Sientes que la preocupación ocupa demasiado espacio mental?
- ¿Está afectando a tu trabajo, tus relaciones, tu familia o tu tiempo de descanso?
Cuando la ansiedad comienza a interferir de forma significativa en el día a día, merece la pena prestar atención y valorar qué está ocurriendo.
En el caso del trastorno de ansiedad generalizada, por ejemplo, hablamos de una preocupación persistente y excesiva que se mantiene en el tiempo y provoca malestar o interferencia en diferentes áreas de la vida.
¿QUÉ PUEDO HACER PARA GESTIONAR LA ANSIEDADA?
No existe un botón mágico para apagar la ansiedad. Y probablemente tampoco necesites aprender a “no sentir ansiedad nunca”.
El objetivo es diferente: aprender a reconocerla, comprender qué la activa y desarrollar recursos para responder de una manera más útil.
1️⃣ Baja el ritmo antes de intentar solucionarlo todo
Cuando estamos ansiosos tendemos a querer resolverlo todo inmediatamente.
Prueba lo contrario: Haz una pausa, siéntate y apoya los pies en el suelo. Respira de manera lenta y cómoda durante unos minutos y presta atención a las sensaciones corporales.
Las técnicas de relajación y respiración pueden formar parte de las estrategias utilizadas para manejar la ansiedad y el estrés.
2️⃣ Separa lo que está ocurriendo de lo que estás imaginando
Pregúntate: ¿Qué está pasando ahora mismo?
Y después: ¿Qué estoy anticipando que podría pasar?
No es lo mismo tener diez correos pendientes que pensar que “no voy a poder con todo”.
Distinguir hechos de interpretaciones ayuda a poner un poco de orden en una mente que está funcionando a toda velocidad.
3️⃣ Reduce la lista
Septiembre puede convertirse fácilmente en el mes de los “tengo que”.
- Tengo que volver al gimnasio.
- Tengo que ponerme al día.
- Tengo que organizar la casa.
- Tengo que rendir igual que antes.
- Tengo que hacerlo todo.
Quizá sea el momento de cambiar una pregunta “¿Qué tengo que hacer?” por otra “¿Qué es realmente importante hoy?”
No necesitas organizar los próximos seis meses en una mañana.
4️⃣ Cuida los básicos
Dormir, descansar, mantener cierta regularidad en las comidas, realizar actividad física y reservar momentos de desconexión no solucionan por sí solos un problema de ansiedad, pero forman parte de unos hábitos que pueden favorecer el bienestar y la capacidad para afrontar el estrés.
Y hay algo especialmente importante: el descanso no es un premio por haber terminado todas tus obligaciones, es una necesidad.
5️⃣ Observa qué estás evitando
A veces intentamos sentirnos mejor evitando aquello que nos genera ansiedad. El problema es que la evitación puede terminar manteniendo el miedo y la ansiedad. En psicoterapia se trabaja precisamente sobre los pensamientos, emociones y conductas que contribuyen a mantener este círculo.
Por eso, más que preguntarte únicamente “¿cómo hago para no sentir ansiedad?”, puede ser útil preguntarte ¿Qué está intentando decirme esta ansiedad y qué estoy haciendo para mantenerla?
Y si la ansiedad vuelve cada septiembre… Quizá el problema no sea septiembre. Quizá septiembre simplemente hace visible algo que ya estaba ahí.
Puede ser una dificultad para poner límites, una exigencia demasiado alta contigo, una necesidad constante de control, miedo a no llegar a todo. Dificultades para gestionar determinadas emociones, una etapa de cambio, un conflicto que llevas tiempo posponiendo…
La ansiedad puede convertirse entonces en una señal. Y no necesariamente una señal de que te has roto. Sino una señal de que algo necesita ser escuchado, comprendido y atendido.
Y aquí la terapia puede ser una herramienta de autoconocimiento y cambio. La terapia cognitivo-conductual, por ejemplo, cuenta con una amplia base de evidencia para el abordaje de diferentes problemas relacionados con la ansiedad; y trabaja, entre otros aspectos, sobre pensamientos, conductas, preocupación y estrategias de afrontamiento.
SEPTIEMBRE TAMBIÉN PUEDE SER UN BUEN MOMENTO PARA EMPEZAR
Sabemos que no todo lo que le va bien a una persona le funciona igual a otra; no existe una única solución para todo el mundo. Por eso Psicoestilos diseña procesos terapéticos a medida; basados en tu identidad personal única , tus objetivos, necesidades concretas y tu ritmo.
Además, pedir ayuda no significa que tengas que estar “muy mal”, ni que tengas que esperar a que la ansiedad se haga insoportable. De hecho lo más recomendable sería intervenir antes de llegar a ese punto de carga máxima.
A veces, significa simplemente que quieres entender mejor qué te está pasando y aprender nuevas herramientas para afrontarlo.
En Psicoestilos entendemos la psicología como una forma de cuidarnos.
Porque igual que elegimos al detalle lo que nos ponemos por fuera, también podemos aprender a decidir cómo pensamos, cómo sentimos y cómo respondemos a lo que nos sucede. No se trata de eliminar todo lo que sentimos, sino de construir un estilo propio de gestionar lo que nos pasa.
¿SIENTES QUE LA ANSIEDAD ESTÁ OCUPANDO DEMASIADO ESPACIO EN TU VIDA?
Si la vuelta a la rutina ha vuelto a activar preocupaciones, tensión, pensamientos que no paran o sensación de no llegar a todo, puedes empezar a trabajar en ello. No tienes que esperar a encontrarte peor para empezar a cuidarte.
Psicoestilos te ofrece atención psicológica presencial en Sitges y en Línea, adaptando el proceso a tu situación, tus objetivos y ritmo de vida.
Puedes reservar una Primera sesión Gratis para hablar de lo que te está ocurriendo, poner orden y valorar juntos qué necesitas.
Tu bienestar también merece un espacio en tu agenda.
PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE LA ANSIEDAD
- ¿Por qué tengo más ansiedad en septiembre?
La vuelta a la rutina puede implicar cambios de horarios, aumento de responsabilidades, trabajo, colegio y nuevas exigencias. En algunas personas, esta acumulación puede aumentar la preocupación y la activación.
- ¿Cuáles son los síntomas más habituales de la ansiedad?
Pueden aparecer síntomas psicológicos como preocupación, inquietud, dificultad para concentrarse o anticipación negativa, junto con síntomas físicos como tensión muscular, palpitaciones, sudoración, temblores, molestias gastrointestinales, dificultad para dormir…
- ¿Cómo puedo reducir la ansiedad rápidamente?
Una pausa, respiración lenta y cómoda, reducir estímulos y centrar la atención en lo que está ocurriendo ahora pueden ayudar a disminuir la activación.
Si la ansiedad es frecuente o interfiere en la vida cotidiana, conviene buscar orientación profesional.
- ¿Cuándo debería pedir ayuda psicológica por ansiedad?
Cuando la ansiedad es persistente, difícil de controlar, afecta al descanso, trabajo, relaciones o actividades cotidianas, o cuando las estrategias personales no están siendo suficientes.
- ¿Dónde puedo hacer terapia para la ansiedad en Sitges?
Psicoestilos ofrece atención psicológica presencial en Sitges y también sesiones Online. Adaptado a tu ritmo de vida y necesidades.
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