EL ASCO: Una Emoción con Propósito

En este artículo exploraremos El Asco (emoción básica): Sus implicación cerebral y corporal, sus causas, beneficios, expresiones, consejos y técnicas para manejarla…

En artículos anteriores hablamos sobre las emociones, te dejo abajo los enlaces de interés:

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Descripción: El asco es una emoción primaria que se caracteriza por una sensación de repugnancia y rechazo hacia algo que nos parece repulsivo o contaminante. Se manifiesta a través de náuseas, arcadas, sudoración y un deseo de alejarnos del estímulo que lo provoca.

Color: Lila – Colores relativos a la Flor de Plutchik –   Donde se muestra como cambia su intensidad de (-) Aburrimiento – Asco – Aversión (+).

LA CIENCIA DETRÁS DEL ASCO: 

El asco es una emoción compleja que involucra diferentes 𝗮́𝗿𝗲𝗮𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝗲𝗿𝗲𝗯𝗿𝗼 𝘆 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝘂𝗲𝗿𝗽𝗼.
Algunas de las áreas del cerebro que se activan con el asco son:

  • Ínsula: Procesa información sensorial, como el gusto y el olfato.
  • Amígdala: Detecta amenazas y respuestas emocionales.
  • Corteza cingulada anterior: Toma decisiones, permite el control de la aversión.
  • Hipocampo: Involucrado en la memoria y aprendizaje.

Las 𝗿𝗲𝘀𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀 𝗳𝗶𝘀𝗶𝗼𝗹𝗼́𝗴𝗶𝗰𝗮𝘀 al asco, como las náuseas y el sudor, son mediadas por el sistema nervioso autónomo.

El asco también está influenciado por factores culturales y sociales. .

Aquí hay algunos datos adicionales sobre la ciencia del asco:

  • Los estudios de imágenes cerebrales han demostrado que las personas con un mayor disgusto tienen una mayor actividad en la amígdala.
  • Las personas que son más sensibles al asco también tienden a ser más propensas a la ansiedad y la depresión.
  • El asco puede ser contagioso. Ver a alguien expresar disgusto puede aumentar la probabilidad de que nosotros mismos sintamos disgusto.
  • El asco puede ser una herramienta útil para evitar la enfermedad. Nos ayuda a evitar alimentos y otras sustancias que podrían ser perjudiciales para nuestra salud.

Causas:

El asco puede ser provocado por diversos estímulos, como:

  • Olores desagradables: Descomposición, sustancias químicas, olores corporales.
  • Sabores desagradables: Alimentos en mal estado, sabores amargos o picantes.
  • Visiones desagradables: Imágenes de suciedad, fluidos corporales, insectos o animales muertos.
  • Contactos desagradables: Texturas pegajosas, húmedas o ásperas.
  • Situaciones que transgreden nuestras normas morales: Violencia, crueldad, injusticia.

Beneficios del asco:

El asco tiene también beneficios:

  • Protección: Nos ayuda a evitar sustancias nocivas y contaminantes, contribuye en nuesra supervivencia.
  • Adaptación cultural: Influye en nuestras preferencias alimentarias y hábitos higiénicos.  (Nota: Las normas culturales sobre lo que se considera asqueroso pueden variar de una sociedad a otra… 😅🤢)
  • Brújula ética: Sensibilidad moral ante situaciones que nos parecen incorrectas.

Expresiones físicas: El asco se manifiesta en el cuerpo a través de: Arcadas, náuseas, sudor, aumento del ritmo cardíaco… Y ciertas expresiones faciales como la nariz arrugada o el labio superior levantado, el movimientos de rechazo con la mano o el cuerpo, etc.

Ubicación en el cuerpo: El asco se suele sentir en el estómago, la garganta y la boca. Activando los músculos faciales, de la garganta, diafragma y estómago.

TÉCNICAS PARA GESTIONAR EL ASCO: 

  • Distanciamiento: Alejarse físicamente del estímulo que provoca el asco.
  • Distracción: Enfocar la atención en otra cosa para evitar pensar en el estímulo que provoca el asco.
  • Reencuadre: Cambiar la forma de pensar sobre el estímulo que provoca el asco para hacerlo menos repugnante.
  • Humor: Usar el humor para reducir la tensión y la ansiedad que provoca el asco.

Consejos para manejar el asco:

  • Identificar los desencadenantes: ¿Qué estímulos te provocan asco?
  • Evitar los desencadenantes: Si es posible, evita las situaciones o sustancias que te provocan asco.
  • Técnica desensibilización sistemática: Consiste en realizar una exposición gradual y controlada, hasta lograr reducir la respuesta a niveles más funcionales
  • Practicar técnicas de relajación: La meditación, el yoga, la respiración profunda, etc pueden ayudarte a controlar el asco.
  • Buscar ayuda profesional: Un psicólogo o terapeuta puede acompañarte a superarlo si interfiere con tu día a día y deseas cambiar la situación.

PSICO-PREGUNTAS: 

  • ¿Qué situaciones en tu vida te producen asco? (Crea una lista escrita para identificarlas).
  • ¿Qué técnica/s podrías implementar en tu vida que te ayudarían? (Revisa el listado de arriba).
  • ¿Cómo te gustaría responder ante ese tipo de situaciones?  ¿Qué te gustaría que sucediera realmente?
  • ¿Qué beneficios te aportaría controlarlo mejor?

Recuerda: El asco es una emoción normal y saludable. Sin embargo, es importante aprender a manejarla de forma adecuada para que no tenga un impacto negativo en nuestras vidas.

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¡Esperamos que este artículo te haya sido útil!